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Salud

Cáncer de mama y alimentación

Cáncer de mama y alimentación
Cáncer de mama y alimentación
Cáncer de mama y alimentación

Una de las causas de mayor mortalidad en mujeres a partir de los 40 años es el cáncer de mama. Los pechos femeninos son unos órganos glandulares excepcionalmente ricos en grasas. Por eso se ha sugerido que, de cara a la prevención del cáncer de mama, es de excepcional importancia el controlar la calidad y la cantidad de grasa que se come.

En los estudios epidemiológicos realizados, se observa que la frecuencia de este cáncer es muy diversa según el país y la raza del individuo. Una de las causas que se han barajado en estas diferencias de frecuencia es el consumo de fitoestrógenos.

Los estrógenos son las hormonas femeninas por antonomasia, mientras que los Fitoestrógenos, como su nombre lo indica, son hormonas de origen vegetal con similitud química y acción similar a los estrógenos humanos, que pueden unirse a los receptores de estrógenos que tienen las mujeres y de esta manera reducir el riesgo de desarrollo del cáncer mamario.

La alimentación vegetariana es un hábito higiénico de máxima importancia en la prevención y control del cáncer de mama, poniendo especial énfasis en productos a base de soja. En un estudio sobre mujeres chinas jóvenes, se observó que las que consumían menos carne y más alimentos a base de soja tenían hasta tres veces menos riesgo de padecer cáncer de mama si se comparaban con las que consumían más carne y poca soja. Esta diferencia se puede explicar por el alto contenido en fitoestrógenos que tiene esta interesante legumbre. Sin embargo, el efecto antitumoral de la soja también parece que se debe a la presencia de unas enzimas denominadas inhibidoras de proteasas o aprotininas, que inhibirían la capacidad de extensión de tumor maligno y que en algunos casos podrían tener un efecto verdaderamente anti-cáncer.

Una explicación a este hecho de los inhibidores de las proteasas podría ser la del Dr. O’meara, de Dublín, quien nos explica que para que un tumor se desarrolle a distancia (lo que se denomina metástasis), necesita en primer lugar un depósito de fibrina (o trombo de fibrina) que le sirve de lecho y de nutrición para iniciar su crecimiento. El Dr. O’meara había observado que ciertos pacientes sometidos a una anticoagulación con un fármaco denominado warfarina (por cierto, presente en ciertos vegetales), tenían un riesgo muy reducido de diseminación del cáncer (hasta ocho veces inferior al esperado).

Como apuntábamos antes, la calidad y cantidad de grasas que consumimos es de vital importancia. El consumo de margarinas, grasas parcialmente hidrogenadas (esto es, industrializadas) y el exceso de grasa animal, usualmente de deficiente calidad, provoca una debilidad del sistema inmunitario que favorece el desarrollo del cáncer, especialmente en aquellos órganos que como los senos femeninos son excepcionalmente ricos en grasas.

Otro factor importante es la lactancia materna. El dar de mamar a nuestros hijos hace que las glándulas mamarias se desarrollen completamente, y en cierto modo que se «limpien» de posibles tóxicos o factores productores de cáncer.

Muchos nódulos de los pechos están formados por tejidos y secreciones glandulares «encapsulados», que a la larga pueden malignizarse. La lactancia materna limpia los conductos galactóforos (transportadores de la leche) de estos residuos, disminuyendo la posibilidad de formación de nódulos mamarios y, con ello, del cáncer. Esto sin citar los beneficiosos efectos que el cambio hormonal de la lactancia comporta para la madre.

Toda mujer a partir de los 35 años debería hacerse una autoexploración mamaria como mínimo una vez al mes. En primer lugar se ha de hacer una palpación de los pechos en busca de nódulos o zonas duras de aparición reciente (teniendo en cuenta que más de nueve de cada diez casos no significan ningún problema maligno). También con el torso desnudo, y delante de un espejo, se comprueba si ambos pechos son simétricos (en realidad, no los son exactamente, pero debes recordar su forma e ir evaluando sus modificaciones al cabo de un tiempo). Si se produce alguna secreción láctea o con sangre fuera del período de lactancia, es razón suficiente como para consultar al médico para realizar una exploración más profunda.

Algunas de las medidas higiénicas a tomar para evitar el cáncer de mama son la dieta vegetariana, el consumo de alimentos a base de soja,, el control de calidad de los aceites que consumimos, la lactancia materna y la autoexploración mamaria a partir de los 35 años de edad.

Si quieres saber más lee: Alimentos naturales que ayudan a prevenir el cáncer de mama

5 comments
  1. Bitacoras.com

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