¿Cosméticos? Sí, pero ecológicos.

La mayoría de productos de belleza que encontramos en el mercado contienen multitud de sustancias químicas susceptibles de provocar alergias. Ante esta realidad, la cosmética ecológica ofrece una alternativa natural cuyos ingredientes y ciclo de vida respetan nuestra salud y la del medioambiente.

Cada vez es mayor el número de efectos secundarios debidos al uso de cosméticos convencionales: según la Agencia francesa de Seguridad de los Productos Sanitarios (Afssaps), en 2008 se detectaron 193 efectos secundarios debido a los mismos. En el año 2007 habían sido 126, y 104 en 2004. El 66,5% de estos efectos están considerados como graves.

Según los datos aportados por Afssaps, el 70% de los casos registrados son de carácter alérgico. El estudio de los diversos casos de alergia desveló que se habían utilizado productos compuestos por las siguientes sustancias alergénicas: óxido de vitamina K1, ácido glicirrhetínico, galato de propilo, metileno bis-benzotriazolil tetrametilbutilfenol, hidrosilatos de proteína de trigo, etc.

Por otro lado, un 30% de los efectos secundarios registrados son de naturaleza no alérgica: de 193 efectos declarados, un 11% eran reacciones de irritación y el 19% eran casos de convulsiones y cuadros de acidosis metabólica.

Los productos implicados en todos los casos en que se registraron efectos secundarios pueden clasificarse como:

Alergénicos: tatuajes, tintes capilares, productos de cosmética facial y corporal, productos de higiene…

Irritantes: productos de cuidado del cabello, cremas corporales, cuidado facial, etc.

Dada la cantidad y variedad de cosméticos que utilizamos de forma cotidiana, y teniendo en cuenta que la gran mayoría de ellos contiene moléculas sintéticas en sus composiciones, resulta de vital importancia considerar la adquisición de cosmética natural y ecológica certificada.

¿Qué ingredientes y procedimientos de fabricación hacen diferentes a los cosméticos certificados de los no certificados?

La utilización de ingredientes naturales

Los cosméticos ecológicos certificados contienen un mínimo de 95% de ingredientes naturales. Independientemente del porcentaje del total de ingredientes provenientes de la agricultura ecológica impuestos por los diferentes sellos o marcas, los cosméticos ecológicos deben cumplir una serie de requisitos referentes a su composición:

Los ingredientes naturales (el agua que se añade al final de la fabricación de un producto se considera como un ingrediente natural) no pueden estar contaminados por metales pesados (cadmio, mercurio, plomo, cromo, cobre, níquel, zinc, arsenio o selenio), hidrocarburos cancerígenos (benceno, tolueno, xileno) ni hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), pesticidas, P.C.B y P.C.D.D./F. (dioxinas), residuos de medicamentos (antibióticos de síntesis, anabolizantes, etc.). También están prohibidos los nitratos para los productos vegetales y las nitrosaminas, clasificadas como cancerígenas por la Organización Mundial de la Salud.

Los ingredientes marinos se autorizan siempre y cuando resulten inocuos para la salud del consumidor, y los vegetales solamente cuando no provengan de especies en peligro de extinción según la catalogación europea (CE 338/97) e internacional de la Convención de Washington.

Las materias primas de origen animal están totalmente prohibidas

Los cosméticos ecológicos no pueden contener:

– Colorantes sintéticos, que pueden ser absorbidos por la piel, especialmente los colorantes azoicos. Normalmente se utilizan colorantes de origen vegetal y mineral (óxido de hierro, arcilla).
– Perfumes de síntesis que contengan ftalatos, perturbadores endocrinos, éter de petróleo, etc. Se autorizan aceites esenciales, extractos acuosos, alcohólicos e hidroalcohólicos, glicerina y extractos vegetales (extracto puro 100%).
– Antioxidantes y conservantes de síntesis (parabenes, fosfatos, óxidos tóxicos, vitamina E y C de síntesis y aceites esenciales de síntesis).

Se suelen utilizar los conservantes no tóxicos de origen natural, extractos sin disolventes sintéticos y sustancias tóxicas (alcohol/etanol de calidad ecológica, acido acético, cítrico, láctico, aguas florales ecológicas, de tanino, de vitamina E y C natural).

Si no existe una alternativa natural, se pueden tolerar conservantes producidos por reacción química: ácido benzoico, sus sales y su éster etílico (máximo 0,5% en el producto acabado), el ácido dehidroacético y sus sales (máximo 0,6% en el producto acabado).

Todas estas sustancias se deben mencionar en el envase como “agente conservador”, conforme a la Directiva de Cosmética Europea 76/768/CEE.

– Los disolventes de síntesis están prohibidos (alcohol no ecológico, acetona, aceites minerales y derivados provenientes del petróleo). Se suelen utilizar el agua, el etanol/alcohol de origen vegetal y de calidad ecológica, la miel ecológica, el azúcar ecológico, el vinagre y el vino ecológicos.

– Los aceites y grasas vegetales de síntesis como el ricino “Castor Oil” no están autorizados. Se suelen utilizar aceites grasos vegetales ecológicos como la manteca de coco, la glicerina etc.

– Los filtros de rayos ultravioleta de síntesis están prohibidos. Sólo se toleran los filtros vegetales o minerales como el extracto de café, de germen de trigo, dióxido de titanio u óxido de zinc.

No están autorizados los emulsionantes de síntesis como siliconas, correctores de PH (ácidos minerales), gelificantes (polímeros de síntesis), emulsionantes y tensioactivos (la familia de los glicoles) y el añadido de óxido de etileno, ceras y engrasantes (lubrificantes a base de silicona).

Sólo se autorizan procesos de fabricación sencillos y no contaminantes: procedimientos mecánicos como la trituración, la esterilización suave, el tamizado y los procesos químicos y físicos simples como la destilación al vapor de agua, la cocción, la fermentación, la hidratación etc.

Procesos pesados como la química del cloro (gas clorado y todo derivado del cloro), la irradiación, la ionización, los tratamientos al mercurio o al óxido de etileno están prohibidos en los productos cosméticos ecológicos certificados, al igual que la utilización de disolventes provenientes de la industria petroquímica (hexano, tolueno, benceno) y enzimas derivadas de OGM.

Lo esencial es mantener la estructura original del carbono orgánico. Las modificaciones químicas deben limitarse a los grupos funcionales con el fin de conservar el medioambiente y mantener la biodegradabilidad. Además, las sustancias transformadas deben provenir exclusivamente de materias primas renovables.

Los envases de la cosmética ecológica y natural deben ser reciclables y el proceso de su fabricación debe haberse llevado a cabo con el menor gasto energético posible. Asimismo, los envases no deben incluir policloruro de vinilo (PVC) ni poliestireno expandido, que pueden producir cloro.

Para los envases de la cosmética ecológica suelen utilizarse cartón reciclado, cristal y papel biodegradable al 100%. Del mismo modo, ciertos gases propulsores de origen petroquímico están prohibidos (propano, butano, isobutano, óxido de dimetil o dimetil eter ) y sólo se autorizan gases inertes tipo CO2.

Además, toda tecnología relacionada con la genética o la manipulación genética está prohibida y los cosméticos ecológicos jamás son probados en animales.

Fuente: Ladyverd

Papel higiénico respetuoso con el medio ambiente.

El productor de papel holandés Van Houtum ha creado Satino Black, el único papel de baño neutral con el CO2. Esta elaborado 100% con papel reciclado y a través de un proceso de producción respetuoso con el medio ambiente, además de ser tan suave y blanco como el papel higiénico normal.

“Muchos usuarios no saben que la mayor parte del papel de baño se sigue realizando con árboles, que se cortan por ese motivo en concreto. Esto es completamente innecesario. Este es el motivo por el que hemos fabricado Satino Black, que procede de papel reciclado al 100%”, comentó Henk van Houtum, director de Van Houtum. “Además, hemos desarrollado un nuevo proceso de producción durante los últimos dos años y medio con el fin de sustituir los dañinos productos químicos por medio de materiales y aditivos brutos degradables”.

Objetivos medioambientales

“El negro es el nuevo verde”, afirmó Nick op den Buijsch, responsable de concepto de responsabilidad social empresarial (CSR, por su sigla en inglés), de Van Houtum. “Los consumidores, compañías y gobiernos de todo el mundo solicitan requisitos de productos aún más astringentes, al mismo tiempo que desean disponer de contribuciones para mejorar el medio ambiente”. Satino Black se ha desarrollado para conseguir estar un paso más cerca de los objetivos medioambientales con un sencillo acto. Esto hace posible para todo el mundo conseguir que las contribuciones se lleven a cabo evitando el agotamiento de los recursos naturales de nuestro planeta. A lo verde le sienta bien el negro”.

El consumo de agua y energía para la producción de Satino Black ya es el más bajo en el mundo dentro de este segmento de mercado. Se garantiza la neutralidad de CO2 como resultado de la utilización de energía verde al 100%. Cradle to Cradle garantiza que los productos químicos utilizados para la producción de Satino Black se convierten en agentes auxiliares con degradación biológica y natural. Es inofensivo tanto para los humanos como para el medio ambiente.

Imagen: Henk Van Houtum

Fuente: Ecoticias

Colegios sostenibles y ecológicos.

Cada vez más centros educativos implantan programas de ecología y sostenibilidad. En ellos, se contempla la mejora de aspectos como la gestión de materiales, residuos y recursos del propio centro, además de la extensión de hábitos de consumo ecológico (energía, agua, alimentación, etc.) tanto a los alumnos y profesores como a las familias. Es una inversión con la que todos ganan: los colegios se vuelven más sostenibles y reducen su gasto, a la vez que los alumnos adquieren valores de respeto al medio ambiente que les guiarán en su vida presente y futura.

La mayoría de los centros educativos en España siguen normas a favor de la ecología y la sostenibilidad, según Paula Pérez Carrillo, responsable de la red de Escuelas Verdes de Cataluña. “Tienen mejor salud ambiental que la sociedad”, asegura. Una de las razones de esta concienciación medioambiental se debe a la puesta en marcha de diversos programas, como los explicados a continuación:

Agenda 21 Escolar: impulsada por numerosos ayuntamientos, una de sus actuaciones prioritarias es la reorientación del centro educativo hacia el desarrollo sostenible. Sus responsables ayudan a las escuelas a diseñar planes de trabajo específicos para cada escuela. El centro escolar y su entorno más cercano mejoran gracias a la integración del medio ambiente y la sostenibilidad en los planes de estudio. Diversas comunidades autónomas han puesto en marcha programas de Agenda 21 Escolar.

Bosques en la Escuela: su objetivo es que docentes y alumnos aumenten su concienciación hacia el mundo forestal. Para ello, los participantes se comprometen a acudir a los bosques, relacionar esta experiencia como parte del aprendizaje del centro educativo y desarrollar una conciencia de respeto hacia los mismos. Es un programa internacional que funciona en red a través de Internet, para que sus participantes intercambien ideas y materiales.

Ecoescuelas: iniciada como una campaña europea en 1994, en la actualidad está presente en casi todos los países europeos y en algunos otros del resto del mundo, como Sudáfrica. Su objetivo es estimular la conciencia ambiental en los centros escolares y la puesta en común de las experiencias con los demás participantes internacionales del programa. Su aplicación consiste en siete etapas en las que se desarrollan acciones para el ahorro de energía y agua, la recogida selectiva de residuos o la reutilización de materiales. Una vez puesto en marcha con éxito, el centro recibe el galardón de la “Bandera Verde de Ecoescuelas”. En España lo promueve la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC), que ha logrado que cientos de centros educativos de varias comunidades autónomas se unan al proyecto.

Escuelas Verdes: es una iniciativa de la Generalitat de Catalunya que pretende integrar la dimensión ambiental en los centros escolares e identificar a los colegios que muestren un mayor compromiso. Los responsables del centro deben redactar un Plan de cohesión ambiental para llevarlo a cabo durante varios cursos escolares mediante programas de acción. Algunas de estas iniciativas suponen el uso educativo de los patios, la puesta en marcha de huertos y granjas escolares, observatorios de aves, etc. En la actualidad, más de 200 centros escolares de toda Cataluña se han adherido a esta iniciativa.

Euronet 50/50: es un proyecto de la Unión Europea que engloba a nueve Estados miembros. Trece de los cincuenta centros educativos participantes son escuelas primarias de la provincia de Barcelona. La idea es promover el ahorro energético en las escuelas y, con ello, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático. Sus responsables calculan la disminución del consumo eléctrico en un año, de manera que devuelven el 50% de su importe a la escuela y el otro 50% al ayuntamiento que paga la factura. Según Nuria Parpal, una de las responsables del proyecto, esta metodología alcanza reducciones anuales de hasta un 15%, si bien se establece un mínimo del 1,5%.

Cómo poner en marcha uno de estos programas

Cada centro educativo es una realidad única que depende de muchos factores. Por ello, se tiene que analizar su situación concreta y saber qué instituciones pueden ayudar. Pérez Carrillo recomienda empezar por actuaciones fáciles para lograr buenos resultados que motiven a seguir adelante en nuevas metas. Numerosos materiales didácticos ayudan a los centros educativos a mejorar los aspectos relacionados con la sostenibilidad.

Además de los programas citados, hay otros muchos proyectos locales que también pueden asumir los centros educativos, como el fomento de los mercados de intercambio y los comedores ecológicos, caminos escolares seguros, granjas escuelas ecológicas, etc. Los Centros de Educación Ambiental de las diferentes comunidades autónomas son otra vía de ayuda.

Según Pérez Carrillo, uno de los puntos débiles de estos programas es la participación. Promover la implicación de todos los integrantes de un centro no siempre es fácil. Por ello, no sólo resulta esencial que los responsables del centro pongan en marcha un programa ecológico, sino que las familias se impliquen. Los padres y los alumnos deben apoyarlos y favorecer el cambio de conducta también en casa. Por otro lado, en ocasiones es difícil desarrollar un proyecto de este tipo en un edificio que reúne las condiciones necesarias.

Consejos para ser más ecológicos en los colegios

Tanto las familias como los profesores pueden interiorizar una serie de conductas favorables para la conservación del medio ambiente. Las opciones son muy diversas: aplicar las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) en cualquiera de los bienes del colegio, utilizar productos y materiales ecológicos y de alta eficiencia energética, consumir alimentos locales de temporada, frutas o bocadillos preparados en casa y evitar envases de usar y tirar, elegir un centro educativo lo más cercano a casa para no utilizar el coche, integrar en el edificio elementos ecológicos como paneles solares, bombillas de bajo consumo o papeleras diferenciadas de reciclaje, plantar árboles y explicar conceptos ecológicos mediante la lectura de libros o el visionado de documentales de naturaleza, etc.

Alex Fernández Muerza – www.consumer.es – EROSKI /ECOTICIAS

Un complejo enoturístico andaluz aspira a ser el primero con etiqueta ecológica europea.

Las Bodegas Señorío de Nevada, ubicadas en Cozvíjar, en pleno valle de Lecrín, tienen previsto abrir en septiembre un complejo enoturístico que aspira a ser el primero con etiqueta ecológica europea y que completará sus servicios con un hotel, tratamientos de spa y vinoterapias.

Con una inversión cercana a los 15 millones de euros, el complejo creará 25 puestos de trabajo permanentes y pretende situar a Granada en el mapa del enoturismo nacional, según indicó hoy el gerente del complejo Antonio Gimero tras recibir la visita del presidente de la Diputación de Granada, Antonio Martínez Caler, que se ha comprometido a promocionar este producto turístico en las ferias nacionales e internacionales a las que acude la institución provincial.

La finca está situada en la zona que los árabes bautizaron en el siglo VII como Valle de la Alegría y cuenta con las características propicias para el buen desarrollo de las vides, esto es, una climatología apropiada y una altitud de 750 metros sobre el nivel del mar. En estas 11,5 hectáreas de terruño pizarroso se cultivan 40.000 cepas a través de un sistema de fertirrigación de las variedades sirah, cavernet suvigon, merlot, petit verdot, viognier.

Todo esto, unido a la moderna tecnología con la que se lleva a cabo la elaboración del vino, les ha valido la consecución de varios premios internacionales de las añadas 2005 y 2006 como el AWG de Viena 2007 medalla de oro, Bacchus 2008 medalla de oro, Vins du monde Paris 2009 y el último un Bacchus medalla de oro 2010. Es la única bodega de Andalucía en conseguirlo.

Fuente: www.vidasana.org

El restaurante ecológico NOMA declarado el mejor del mundo, desbancando al Bulli.

La nueva lista S. Pellegrino de los 50 Mejores Restaurantes del Mundo 2010, la lidera el danés René Redzepi, el Restaurante Noma (No, de nordic, y ma, de comida). es el Mejor Restaurante del Mundo 2010.

Después de cuatro años consecutivos siendo elBulli el Mejor Restaurante del Mundo, baja un puesto, quedando en segundo lugar y haciendo bajar una posición al restaurante de Heston Blumenthal, The Fat Duck. La lista de los 50 Mejores Restaurantes del Mundo continúa dejando en muy buena posición la gastronomía española, entre los diez mejores vuelven a lucir cuatro restaurantes de nuestro país.

Resumiendo la información anticipada a la publicación oficial de la lista en la web The S. Pellegrino World’s 50 Best Restaurants, Noma es el Mejor Restaurante del Mundo 2010, seguido de elBulli, The Fat Duck, el Celler de Can Roca, Mugaritz y en la novena posición se encuentra Arzak, además, entra entre los 50 mejores el restaurante Martín Berasategui, en la posición 33, y cinco nuevos restaurantes españoles se encuentran en la lista S. Pellegrino, Etxebarri de Víctor Arguinzoniz en el 61, Akelarre de Pedro Subijana en el 63, Sant Pau de Carme Ruscalleda en el 68, Quique Dacosta Restaurant de Quique Dacosta en el 70 y Can Fabes de Santi Santamaria en el 79.

Evidentemente, a nadie le ha sorprendido que elBulli no renovara el título este año, hacía varios meses que sonaba entre los favoritos el Restaurante Noma de Copenhague, cuyo eco-chef, René Redzepi, ha pasado por algunos de los mejores fogones españoles, sin ir más lejos, elBulli, el Celler de Can Roca y Mugaritz.

Fuente: M.Prieto/Vida Sana -gastronomiaycia.com – El Pais.com

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