Cómo mejorar su fibromialgia con la dieta

Cómo mejorar su fibromialgia con la dieta


La fibromialgia, una enfermedad crónica que causa dolor e hinchazón en más de una docena de puntos en todo el cuerpo, afecta a unos 5 millones de personas. Dado que los médicos aún no están seguros de la causa de la fibromialgia, el tratamiento puede ser frustrante (y con frecuencia se trata de un proceso de ensayo y error). “Los síntomas de la fibromialgia son sólo un 30% sensibles a los actuales tratamientos farmacéuticos existentes en el mercado”, dice Kathleen Holton, PhD, MPH, autor principal de Posibles vínculos de la dieta en la sensibilización central en la fibromialgia.

Es por eso que muchos pacientes están experimentando por su propia cuenta y riesgo con tratamientos alternativos, incluidos los cambios en la dieta. El cuarenta y dos por ciento de los pacientes con fibromialgia sufrieron un empeoramiento de los síntomas después de comer ciertos alimentos, y aunque gran parte de la investigación está en sus fases preliminares, no hay evidencia de que simples ajustes en la dieta puedan aliviar el dolor de la fibromialgia. Siga leyendo para conocer cinco reglas alimenticias para los pacientes con fibromialgia. Sólo asegúrese de consultar a su médico antes de cambiar drásticamente su dieta.

1. Cargado de vitamina D
Muchos adultos son deficientes en vitamina D, para empezar, pero esta vitamina del sol puede ser vital para los pacientes con fibromialgia. “La deficiencia de vitamina D puede imitar algunos de los síntomas de la fibromialgia. Todos los pacientes deben ser examinados de esta deficiencia”, dice Holton. Los estudios demuestran que las deficiencias de vitamina D pueden causar dolor muscular y óseo, y aumentar los niveles de esta vitamina difícil de conseguir podría ayudar. Un estudio de 2008 demostró que los pacientes con dolor y con bajos niveles de vitamina D necesitaban casi el doble de dosis de analgésicos que aquellos que tenían los niveles adecuados. Holton recomienda tomar un suplemento, sobre todo durante el invierno.

2. Evite los aditivos
Los aditivos comunes en los alimentos, como el glutamato monosódico (MSG) y el aspartamo, pueden actuar como las moléculas excitotoxinas, un grupo químico que tiene la capacidad de activar las neuronas que aumentan la sensibilidad al dolor. Como anécdota, disminuir estos aditivos puede ayudar, y en un estudio muy pequeño sobre cuatro pacientes se observó que la eliminación del glutamato monosódico y del aspartamo produjo una reducción de los síntomas de la fibromialgia. La investigación está lejos de ser definitiva, pero podría valer la pena probarlo si usted nota que sus síntomas empeoran después de consumir comida china para llevar o demasiadas bebidas en su dieta.

3. Consuma pescados
Los ácidos grasos Omega-3, que se encuentran en los pescados grasos como el salmón, las nueces y la linaza, reducen la inflamación y ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, sus propiedades para reducir el dolor también puede ayudar a pacientes con dolor. Un estudio de 2007 descubrió que después de sólo 3 meses de suplementación de ácidos grasos omega-3, los síntomas como la rigidez matinal y el dolor en las articulaciones, disminuyeron. Aunque este estudio no incluyó a los pacientes con fibromialgia (incluyeron la artritis reumatoide (AR), síndrome del intestino irritable (IBD), y los pacientes con dismenorrea), los resultados son prometedores. Los pacientes con fibromialgia a menudo tienen co-morbilidades como la EII y RA, por lo que los omega-3 puede también beneficiarlos. Trate de añadir el salmón o las nueces a su dieta, o si no le gustan estos alimentos, trate de agregar semillas de linaza.

4. Nada de cafeína
Debido a que la falta de sueño se asocia con la fibrosis, puede ser tentador para llenar el tanque de café para pasar el día. Esto, sin embargo, puede ser un error. “Algunos pacientes utilizan la cafeína para compensar el no dormir bien, que puede conducir a un problema circular, donde la ‘solución’ de tomar cafeína para mantenerse despierto lo que realmente hace es causar el problema de no dormir por la noche”, dice Holton. Holton recomienda el té verde descafeinado repleto de antioxidantes como una alternativa más saludable.

5. Dieta vegana
Algunos investigadores especulan que el estrés oxidativo puede ser una causa de los síntomas de la fibromialgia. El estrés oxidativo se produce cuando el cuerpo no produce suficientes antioxidantes. La mayoría de las frutas y verduras están llenas de antioxidantes importantes, como las vitaminas A, C y E, que combaten los radicales libres para mantener su cuerpo normalizado. Algunos estudios muestran también que una dieta cruda, vegana puede mejorar los síntomas, pero este tipo de dieta es difícil de seguir para la mayoría de la gente.

Si usted elige comer carne, sin embargo, opte por una pequeña porción de carne procedente de ganado alimentado con pasto. “Es una excelente fuente de hierro y vitamina B12, dos nutrientes que son muy importantes para mantener saludable el procesamiento del dolor del sistema nervioso”, dice Holton.

Alimentos y aditivos químicos que causan artritis, gota y fibromialgia

Alimentos y aditivos químicos que causan artritis, gota y fibromialgia
Ciertos alimentos y aditivos químicos disfrazados en los alimentos pueden agravar o causar dolor muscular y de articulaciones asociados con la artritis, gota y la fibromialgia. Evitar estos alimentos puede allanar el camino para la reducción de la inflamación, rigidez y dolor. Aunque puede ser un reto evitar algunos alimentos, tenga en cuenta que muchos de los alimentos le están causando problemas sistémicos generalizados que se traducen en dolor debilitante, por lo que no son sus amigos.

Verduras solanáceas
Las verduras solanáceas son menos conocidas por sus efectos nocivos, sin embargo, para algunas personas, comer cualquier belladona puede causar un dolor insoportable y discapacidad. Esta pequeña familia de verduras contiene una sustancia natural llamada solanina, cuando se consume, puede producir dolor en las articulaciones y los tejidos blandos, dando lugar a la artritis y brotes de fibromialgia. Las solanáceas incluyen los tomates, pimientos, patatas blancas, berenjenas y el tabaco. Debido a que varios de estos vegetales se incluyen en tantas recetas, se debe prestar especial atención a su eliminación de la dieta. Los fumadores que sufren de artritis pueden ver la posible causa y efecto de la relación del tabaco sobre su condición.

Purinas cargadas de proteínas
Las purinas son el subproducto de la digestión de las proteínas, y se descomponen en ácido úrico, la principal causa de la gota. Todas las proteínas producen algunas purinas, sin embargo, comer ciertos tipos de proteínas aumenta la posibilidad de provocar un ataque de gota. Las carnes rojas, vísceras y mariscos se consideran particularmente nocivas. Algunas personas son más sensibles a una proteína que a otra, por lo que cada uno debe supervisar los efectos sobre su enfermedad. Las proteínas de origen vegetal, carne ecológica de aves de corral y el pescado fresco son excelentes sustitutos de los alimentos eliminados.

Trigo y gluten
El trigo y el gluten de trigo están implicados en varias enfermedades, incluyendo ciertos tipos de artritis, la fibromialgia y trastornos digestivos, como el síndrome de intestino irritable, enfermedad de Crohn y enfermedad celíaca. El trigo y el gluten son especialmente dañinos para el cuerpo cuando están altamente procesados, como en la harina blanca, donde los nutrientes son completamente despojados del grano. Las personas menos sensibles son capaces de comer productos derivados del trigo germinado, sin efectos negativos, sin embargo, seguir una dieta libre de gluten puede ayudar a reducir síntomas de las articulaciones más dolorosas.

Las grasas trans
La investigación ha demostrado que el consumo de grasas transgénicas puede contribuir a agravar el dolor músculo-esquelético y de la gota, la artritis y una serie de otras enfermedades. Una dieta que incluya el consumo regular de grasas cargadas de proteínas que se encuentran en la mayoría de las comidas rápidas pueden agravar o causar dolor a muchas personas con estas afecciones. Sustituir las grasas malas con grasas saludables como las que se encuentran en los aguacates, las aceitunas, el coco, las semillas de lino y sus aceites.

Los edulcorantes artificiales y glutamato monosódico
Los aditivos alimentarios y los conservantes y edulcorantes artificiales se utilizan en casi todos los productos envasados, y pueden causar una amplia gama de síntomas mentales y físicos, incluyendo dolor en las articulaciones y los músculos. Dolores articulares y de cuerpo, disfunción cognitiva, mareos y dolores de cabeza son sólo algunos de los efectos secundarios. Los edulcorantes artificiales estimulan el páncreas, que provoca un desequilibrio en los niveles de insulina y azúcar en la sangre y puede producir dolores en el cuerpo, así como trastornos digestivos graves y cáncer. Sustituya estos productos con especias para dar sabor a los alimentos y el uso de alimentos naturales como la miel cruda y la stevia como endulzante.

La mayoría de la gente debe experimentar una reducción en sus músculos y dolor en las articulaciones y una mejora general de su estado después de un período evitando estos alimentos peligrosos. Siempre consulte a un profesional de la salud antes de hacer cualquier cambio importante en su dieta.

Mª Àngels Mestre: La Fibromialgia y el SFC se pueden curar.

Fibromialgia y SFC

MªÀngels Mestre es autora de los libros Hablemos de fibromialgia. Yo la he ganado, tú también puedes y De la fibromialgia a la salud, ambos publicados por Cálamo Producciones Editoriales. Pedro Burruezo mantuvo una conversación con ella para saber cómo ella misma había curado su enfermedad, experiencia que narra en sus libros, talleres, conferencias…

Tras dar su charla en BioCultura, Mª Àngels Mestre y yo conversamos en un rincón de la feria. Tiene mucho que explicar. Le pido que vayamos por pasos. Le gusta dar a conocer su propia experiencia, que, en sí misma, ya es un hecho sanador y con bendiciones. Ya muchas otras personas se han beneficiado de esa transmisión de experiencia vital.

-Cuéntenos…
-Quiero comunicar que la fibromialgia y el SFC (Síndrome de Fatiga Crónica) se pueden curar. Yo no he sido la primera ni la última, cualquiera también puede. Me diagnosticaron estas patologías hace diez años y, aunque pertenezco a una familia con tres médicos y visité a los mejores especialistas, no pudieron hacer nada. Fui empeorando gradualmente hasta llegar a una contractura pélvica que me dejó paralizada de las dos piernas.  Esta experiencia representó el peor momento por la desesperación y la incomprensión médica, familiar y social, pero esta crisis fue una bendición, ya que me permitió hacer una gran reflexión, que me llevó hacia una oportunidad de cambio y hacia un nuevo reto. Me di cuenta de que la medicina alopática no podía hacer nada más y que existía otra medicina, la medicina holística. Esta nueva medicina, completamente desconocida por mí, contempla al ser humano como un todo y no sólo el cuerpo físico con sus síntomas.

Problemas emocionales
-Usted dice que el origen de la fibromialgia es emocional…
-La enfermedad se inicia en el vehículo mental, donde se procesa la energía de los pensamientos. Después se transfiere la información del pensamiento al vehículo emocional, donde se generan las emociones. Estas emociones llevan la energía al vehículo de energía vital, que se encarga de transmitirla al cuerpo físico. Cuando la energía se ha bloqueado en alguno de estos vehículos aparece la enfermedad. En esta patología el bloqueo se manifiesta en el vehículo emocional. Empecé a hacer cambios para ir afrontando todas las dificultades de esta enfermedad, confiando en mí misma por primera vez en mi vida.  Dejé de sentirme víctima para hacerme responsable; dejé de ser pasiva esperando que me curaran para convertirme en activa, dirigiendo mi propio proceso de curación. Simplifiqué mi vida, dejando el estrés que siempre me había acompañado y, para conseguirlo, aprendí a decir “NO” sin sentirme culpable. Para ponerlo en práctica me cuestionaba lo que los demás me proponían con las siguientes preguntas: “¿Me hace ilusión?”.  “¿Me conviene?”. Si alguna de ellas era “no”, mi respuesta era “no”.

-Pero sólo con eso nadie cura la fibromialgia…
-También hice cambios en mi relación con el entorno, con la familia, con los amigos, compañeros…; cambios de estructura psicológica; cambio de hábitos, dejando los que más me perjudicaban en mi vida, como por ejemplo el de la alimentación inadecuada. Comprendí que la fibromialgia y el SFC son la enfermedad de las emociones no expresadas y que son fruto de un conflicto interno, las hemos generado nosotros, viene de dentro. No obstante, la tristeza y la desesperación causada por el diagnóstico de enfermedad crónica… hace que bajen los niveles de los neurotransmisores (serotonina, melatonina…), las hormonas, las endorfinas, que se rompa el ciclo del sueño, que baje el sistema inmunitario…Todo ello abre las puertas a factores externos que se unen a los internos para dar lugar a múltiples síntomas.

Las causas
-Le escucho atentamente…
-También comprendí que las dos causas de la enfermedad son: 1º) La mala gestión de los pensamientos y las emociones, ya que no son coherentes con la acción. 2º) Los dos defectos psicológicos que caracterizan la personalidad de las personas afectadas son: el orgullo perfeccionista y la ira contenida, que, al no ser expresada, se transforma en energía “perversa”, como la tensión muscular, los problemas digestivos… Estas causas nos hacen comprender que la fibromialgia y el SFC se originan por nuestra manera de pensar, sentir y actuar (las tres fuerzas que sostienen la vida). Estas tres fuerzas tienen que ir alineadas para alcanzar la armonía, el equilibrio y la salud.

-Hace mucho hincapié en una concepción holística de la salud…
-La salud, en la medicina holística, pasa por tres aspectos: Por un lado, el aspecto físico. La MTC (Medicina Tradicional China) considera que el órgano más afectado en la fibromialgia y el SFC es el hígado, porque es el depositario de las emociones, y cuando está saturado revierte la energía que ya no puede absorber a la musculatura, tendones, ligamentos, articulaciones, comprometiendo además nuestra vista y los conductos como venas y arterias. La desintoxicación del hígado se consigue, entre otros tratamientos de limpieza, con la sustitución paulatina de la medicación de síntesis por la natural, como la homeopatía, las flores de Bach, fitoterapia… hasta llegar a un punto de nuestro proceso en el que la alimentación es nuestra medicina. La macrobiótica (equilibrada, energética, proporcionada y sin químicos) fue el factor fundamental para recuperar la salud. Las terapias holísticas que más me ayudaron fueron: 1) Diariamente: la respiración abdominal, la relajación y la meditación 2) Periódicamente: la reflexología, la acupuntura y el shiatsu, que siendo terapias físicas trabajan también a nivel energético. A nivel físico es muy importante que revisemos nuestras piezas dentales, a fin de descartar alergia a los metales.  También es necesario hacer un estudio de geobiología (radiaciones del subsuelo) para averiguar si hay alguna geopatía en el lugar donde dormimos y donde trabajamos. En cuanto a la alimentación, cambié radicalmente. Ya sólo tomo alimentos ecológicos. Curan también lo emocional, pues al restaurar la salud del hígado… restauran nuestras emociones.

Lo psico-emocional
-¿Qué pasa con lo emocional?
-El aspecto psico-emocional… La educación en la infancia imprime en nosotros una estructura psicológica que perdurará toda la vida. Si somos capaces de reconocerla y modificarla, podremos cambiar la enfermedad por salud. Al hacerme consciente de que la manera de pensar era de vital importancia, me cuestioné la información de los patrones culturales, familiares y sociales que me condicionaban la vida. Me abrí a nuevas formas de pensar dentro del binomio salud-enfermedad, que me permitió entenderlo desde otra perspectiva, desde la medicina holística.

-¿Y lo espiritual?
-Lo espiritual… Mediante un trabajo de introspección me hice consciente, no solamente de mis valores y defectos psicológicos sino también de que existe, dentro de nosotros, una fuerza interior que nos ayuda a trascender todas las dificultades de la vida; a perdonarnos y a perdonar para reconciliarnos con el pasado y a no tener miedo del futuro. El dolor es la materia prima para el crecimiento espiritual. Si no hay dolor, no hay necesidad de cambio, si no hay cambio no hay evolución y este proceso evolutivo nos lleva a empezar una vida mejor, la vida de la persona libre, sana y feliz. Todas las dificultades que aparecen después ya no son un gran obstáculo porque ya has elevado tu nivel de comprensión y autoconocimiento, y ya no vuelves a repetir los mismos errores que te llevaron a enfermar. Hay que quererse y respetarse antes de querer a los demás.

La visión oficial
-¿Y qué dicen sus parientes médicos?
-Hoy, el sistema médico me define como una fibromiálgica asintomática, sin síntomas. Es un eufemismo para poder seguir afirmando que esta enfermedad es crónica, pero muchas personas ya han demostrado que no lo es. Es crónica si tú lo crees. Nunca creí que la fibromialgia y el SFC fueran crónicas: de otro modo, no habría conseguido curarme. Esta actitud significó una rotura con el patrón de conducta y creencias de mis padres, maestros… pero también de las mías hasta ese momento. ¿Por qué no lo hice antes? Porque estaba inmersa en la rueda de una vida sin preguntas. La enfermedad me empujó a buscar otras posibilidades, otras verdades, de manera que estudié, experimenté, contrasté y pude comprender claramente que la ignorancia es la causa de muchos sufrimientos y desgracias. Este nuevo camino comienza por aprender a dirigir la vida y a desaprender mucha información inútil. Es tanta la información errónea recibida, es tanta la rigidez adquirida… La resolución de la fibromialgia pasa por muchas fases, es necesario un amplio abanico de estrategias y un gran despertar de la conciencia, para darse cuenta de que la forma de entender la vida, a veces, no es la adecuada.

P.B./VIDASANA

DE PRIMERA MANO.DE LA ENFERMEDAD A LA SALUD
-Resúmanos su historia…
-Vivo en Barcelona y soy arquitecta de profesión, pero una enfermedad me cambió la vida. Fui diagnosticada de fibromialgia y Síndrome Fatiga Crónica hace 11 años. Hija, sobrina y hermana de médicos, creí que la solución era encontrar un buen médico que pudiera curarme, pero todos los profesionales que visité me dijeron lo mismo: “Es crónico, no se puede curar”. Gracias a muchos cambios, como una nueva actitud personal, un nuevo estilo de vida, el autoconocimiento, una nueva alimentación (macrobiótica y ecológica) y terapias dentro de la medicina holística; en definitiva, una gran transformación en la manera de pensar, sentir y actuar, alcancé la salud. Quise comunicar que estas enfermedades se podían curar y escribí dos libros, titulados: “Hablemos de fibromialgia” y “De la fibromialgia a la salud”. Ambos publicados por Cálamo Producciones Editoriales. Con estos libros he ayudado a que muchas personas pudieran superar estas patologías. Actualmente me dedico a dar charlas, talleres y a explicar mi experiencia en periódicos, revistas, radio y televisión. También sané otros problemas asociados a esta enfermedad, que padecía desde largo tiempo, como el colon irritable, insomnio, dolor, etc.

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