El metro de Madrid será más ecológico

El metro de Madrid será más ecológico
El metro de Madrid será más ecológico

La estación de metro de Pacífico en Madrid será la primera en funcionar de un modo más ecológico gracias a un sistema geotérmico que permitirá aprovechar el frío y el calor de la propia Tierra.

Este sistema consiste en la utilización del subsuelo como fuente de energía, aprovechando la capacidad de éste de acumular, a partir de cierta profundidad, el calor procedente del sol, lo que permite mantener una temperatura uniforme durante todas las épocas del año.

El sistema permitirá disminuir las emisiones de CO2 hasta en un 50 por ciento y en un futuro se extenderá a otras estaciones del metro de Madrid.

Además del sistema geotérmico, la estación cuenta con otras medidas de ahorro energético:

– Instalación de acumuladores en los trenes para aprovechar parte de la energía que se produce en las frenadas.

– Sistema que ralentiza la velocidad de las escaleras mecánicas cuando no se utilizan, lo que produce un considerable ahorro energético.

– Cristaleras en el acceso a la estación para aprovechar la luz solar y reducir el consumo eléctrico

Huertos ecológicos en Madrid con lista de espera

Huertos ecológicos en Madrid con lista de espera

Los 239 huertos ecológicos de 250 metros cuadrados que la Comunidad de Madrid alquila por 15 euros al mes con caseta de herramientas incluida tienen tanto éxito que ya existe una lista de espera de madrileños que desean poner en práctica en estas pequeñas parcelas sus habilidades con la azada y el riego.

La presidenta regional, Esperanza Aguirre, junto a la consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Ana Isabel Mariño, ha visitado hoy estos huertos de “ocio ecológico” y “didácticos”, cuya demanda ha crecido “exponencialmente” desde su creación en 1988, según ha indicado el ejecutivo autonómico.

En concreto, Aguirre ha visitado el Centro de Educación Ambiental Caserío de Henares y ha recorrido algunos de los huertos que se encuentran dentro del Parque Regional del Sureste.

La explotación de estas pequeñas parcelas, que además de caseta para herramientas disponen de una llave de paso conectada con el sistema de riego, está cedida en arrendamiento por tres años a ciudadanos empadronados en San Fernando de Henares, Coslada, Torrejón de Ardoz, Mejorada del Campo y Alcalá de Henares.

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio también las alquila a instituciones, entidades y asociaciones sin ánimo de lucro de cualquier municipio de la región que cuenten con programas de actuación social o desarrollen actividades educativas de formación ocupacional o de interés ambiental.

Es condición indispensable que tanto particulares como entidades desarrollen una agricultura ecológica, con una gestión ambiental sostenible y siempre con riego por goteo.

Los hortelanos están obligados asimismo a cultivar el huerto dentro del período agrícola, así como a participar en el cuidado de lindes y zonas comunes.

La superficie dedicada a cultivos ecológicos productivos -en este caso no de ocio- en la Comunidad de Madrid se ha incrementado en un 363% en la última década, el mayor aumento registrado en toda España.

En toda la región hay 209 explotaciones agrarias ecológicas y se comercializan al año más de 2,8 millones de kilos de productos con un valor económico cercano a los 5,5 millones de euros.

La agricultura ecológica busca obtener alimentos de la máxima calidad nutritiva y sensorial, con respeto al medio ambiente y sin emplear productos químicos.

Los productos ecológicos cultivados de esta forma mantienen todas sus propiedades gustativas y nutritivas, tienen un alto contenido en fibra y son ricos en vitaminas y minerales.

Están libres de sustancias artificiales, lo cual les convierte en productos de máxima confianza para el consumidor, según ha señalado el Gobierno autonómico en una nota informativa en la que afirma que apoya “de manera decidida” la agricultura ecológica.

Así, indica, el Plan regional de Desarrollo Rural 2007-2013 impulsa el fomento de este tipo de agricultura con un presupuesto de 4,9 millones de euros, con el objetivo de doblar la superficie actual de producción ecológica hasta alcanzar las 10.000 hectáreas.

Fuente: telemadrid.es

La cosmética ecológica certificada pisa fuerte en BioCultura Madrid.

BioCultura Madrid consigue un récord reuniendo en una misma edición a más de 41 firmas de cosmética ecológica certificada.

La cosmética ecológica está en auge, y la demanda de estos productos son una realidad palpable en las tiendas especializadas y centros de belleza donde se puede encontrar cada vez con más facilidad este tipo de productos.

Y es que cada día se cuestionan más los efectos negativos de muchos ingredientes utilizados en la cosmética convencional como es el caso de los parabenos, quizá el más preocupante, que aunque son sustancias que se utilizan como conservantes en la cosmética en cantidades muy pequeñas, desde el campo de la investigación médica se advierte cada vez más de su peligrosidad porque perturban negativamente el sistema endocrino.

Los cosméticos ecológicos están elaborados de forma respetuosa con el medio ambiente, no contienen sustancias irritantes ni tóxicas: ni colorantes, conservantes ni fragancias de síntesis, parafinas u otros productos derivados del petróleo, ni materias primas derivadas de animales sacrificados y tampoco han sido probados sobre animales sino que han sido dermatológicamente probados sobre personas voluntarias para garantizar una alta tolerancia y eficacia en cada producto.

Contienen como ingredientes mayoritarios productos de origen vegetal, con una base de aceites vegetales y extractos de plantas cultivadas de forma ecológica que estimulan la función regeneradora de la propia piel.

Para que un cosmético sea un auténtico Eco-cosmético o Bío-cosmético debe tener un porcentaje mínimo de un 90% de ingredientes de origen biológico certificado (90% sobre el peso seco, ya que el agua suele ser un ingrediente bastante importante en la cosmética) y llevar un sello oficial que lo certifique (IMO, EcoCert, Soil Association,…)

M.Prieto/ Vida Sana
prensa@vidasana.org

Proliferan los huertos urbanos en Madrid.

Los huertos urbanos están de moda y cada vez son más los vecinos de Madrid que cultivan sus verduras y hortalizas en los espacios desaprovechados de la ciudad con el objetivo de reivindicar una forma de vida más sana y natural así como para demostrar que otra forma de gestión de los espacios públicos es posible.

Al menos así lo defienden los participantes de la decena de huertos urbanos que han proliferado en Madrid. Algunos se hallan en zonas verdes como la Dehesa de la Villa o la Casa de Campo. Sin embargo, los más están ubicados en solares abandonados, zonas interbloques o parcelas en medio de la ciudad donde hasta hace poco se acumulaba la basura.

Hasta el momento, los huertos urbanos de la capital son Dehesa de la Villa (c/ Francos Rodríguez, 79), Huerto de la Ventilla (c/ Mártires de la Ventilla), La Piluka (plaza de Corcubión, 16), La Huertilla de Tetuán (c/ Tenerife, 19), Huerto de Adelfas (c/ Arregui y Aruej, 29), La Cabaña del Retiro, La Tabacalera (c/ Embajadores, 53), Ésta es una Plaza (plaza del Doctor Fourquet, 22), Patio Maravillas (c/ Pez, 21) y Huerto de la Casa de Campo (albergue de la Casa de Campo). Además, también hay un huerto en Leganés.

Ahora, estos espacios son vergeles de tomates, pimientos, maíz, melones, lechugas, rábanos, patatas, lentejas, judías, calabazas y hasta especies más exóticas como el ají de Ecuador. Además, flores y hierbas aromáticas completan unas plantaciones a las que todos pueden aportar su particular semilla… en sentido literal.

Después, los propios participantes consumen los productos que han plantado y cultivado, y algunos huertos más ‘prósperos’ venden sus productos a los vecinos del barrio, que se benefician así de alimentos sanos y ecológicos a precios más económicos y además cerca de casa.

Y es que estas iniciativas no tienen sólo un valor medioambiental, sino que también ayudan a crear comunidad y a fomentar la integración de las personas que conviven en un mismo barrio y que cada vez tienen menos espacios en los que encontrarse.

Citas para regar o para planificar las épocas de siembra y recolección, encuentros para decidir qué productos plantar o donde aprender nuevas técnicas, e incluso compartir recetas para disfrutar después sobre el plato de lo trabajado en la tierra… Todas son buenas excusas para pasar un rato en el huerto, en una ciudad en la que, como en Madrid, parecía una utopía poder vivir con el jardín detrás de casa, casi como en un pueblo.

La única condición: que todo sea ecológico, sin productos químicos, ni pesticidas ni abonos comerciales. Una moda que ya ha prendido con fuerza en ciudades de toda Europa y que cada vez gana más adeptos también en Madrid.

ECOticias.com – ep